Adapta el ejercicio a tu cuerpo
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Adapta el ejercicio a tu cuerpo

Hay veces que hacemos dieta, vamos al gimnasio, salimos a correr… Y sí, perdemos peso, pero siempre está esa zona de tu cuerpo que menos te gusta, ya sea el vientre, los muslos o los brazos, esa que no sabes cómo, pero parece que se ha encariñado de la grasa y no la quiere soltar. ¿Qué estás haciendo mal? Tranquila, lo más importante es la voluntad y no dejar de hacer ejercicio y comer sano y eso ya lo tienes. Ahora sólo necesitas encontrar los ejercicios que hacen hincapié en esas zonas que parecen imposibles de reducir y tonificar.


Glúteos

Para conseguir unas nalgas con la forma y la elevación perfecta, tienes que empezar a dar patadas al aire.

Posición: en cuadrupedia, los codos en el suelo y la espalda bien recta.

Movimiento: eleva la pierna, siempre bien estirada como prolongación del cuerpo. La otra debe estar en el suelo formando un ángulo recto. Después, flexiona la pierna en el aire y con el pie en flexión, empuja el talón hacia el techo. Cambia de pierna y repite el ejercicio.

Ritmo: cuatro series de 20 repeticiones, con 30 segundos de recuperación entre cada una de ellas. Practícalo dos veces por semana, después tres, y ve aumentando la frecuencia hasta que lo hagas cada día.


Vientre

Se trata de hacer un trabajo estático en el que intervienen los músculos profundos de la zona abdominal.

Posición: Tumbada boca abajo, eleva el pecho, sosteniéndote sobre los antebrazos, que deben estar flexionados formando un ángulo de 90º.

Movimiento: Con el cuerpo recto y estirado, apóyate sobre las puntas de los pies, con los glúteos y el vientre contraídos. Centra la vista en el suelo para evitar arquear la espalda.

Ritmo: Mantén la posición cuatro veces durante 15 segundos, dos veces cada 30 o durante un minuto. Haz el ejercicio cada dos días como mínimo, aunque lo ideal es practicarlo a diario.


Piernas

El mejor ejercicio son las sentadillas, es decir, realizar flexiones sobre las dos piernas.

Posición: con la espalda apoyada en la pared, coloca los brazos a lo largo del cuerpo y dobla las piernas en ángulo recto, como si estuvieras sentada.

Movimiento: con la mirada recta fija en un punto, mantén la posición. Sube lentamente deslizándote por la pared.

Ritmo: haz a diario 4 series de 30 segundos con una pausa de un minuto entre cada una.


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