Llegas a una máquina expendedora, miras lo que hay y pulsas la tecla de lo que quieres comer, pero ¿hasta qué punto has elegido libremente?
Las técnicas de marketing pueden ser muy sutiles y, a la vez, condicionantes en nuestras decisiones. La altura y el orden en el que se sitúan los productos dentro de la máquina pueden ser decisivos a la hora de decantarnos por una u otra opción. Se ha comprobado, por ejemplo, que los aperitivos que se sitúan a la altura de los ojos son los que suelen acabar en las manos del comprador.
Nutricionistas y expertos en marketing del Hospital General de Massachusetts (EEUU) llevaron a cabo una serie de experimentos en la cafetería del hospital para tratar de enfocar esa influencia hacia algo positivo y saludable. En primer lugar, establecieron un código de colores para los alimentos y bebidas: los que tenían más calorías iban marcados con una pegatina roja, los de nivel intermedio una amarilla y los alimentos más sanos llevaban una verde. Mediante unos carteles informativos se explicaba al personal el significado de cada color.
Después, acompañaron esta medida con otra iniciativa: reorganizar los productos de las máquinas expendedoras de la cafetería situando las bebidas dietéticas, los sándwiches vegetales y todos los alimentos bajos en grasa a la altura de los ojos y los de más calorías por debajo de éstos.
A los pocos meses se comprobó que el consumo de las bebidas y alimentos más sanos se había incrementado.
Con medidas tan sencillas como las anteriores y, sin variar el precio ni la variedad de productos de la máquina, se consiguió concienciar y modificar los hábitos alimenticios de los consumidores.
De este modo, cuando vayas a la máquina de tu trabajo, antes de elegir lo que tienes más a la vista piensa que, seguramente, haya cosas mucho más sanas para picar entre horas, solo tienes que mirar mejor.